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Así opinanSerpiente Naranja

Alfredo Molano Bravo

Escrito por: Ada López, Ana Lucero Morales, Luis Soto, Cristina Morrell

“Se tiene miedo de escribir porque se tiene miedo de escuchar,

porque se tiene miedo de vivir.

Quizá por eso son más seguros

los conceptos y los prejuicios”,

dijo Alfredo Molano en una entrevista para El Tiempo en noviembre de 2017.

Alfredo Molano es la Serpiente Naranja, del que queremos rescatar su historia, sus escritos, y para terminar el gran legado a su Nieta Antonia: el libro Cartas a Antonia. Sus pies fueron sus testigos de los 14.000 kilómetros que recorrió en Colombia.  Cruzó las tres cordilleras, navego el río Magdalena, hizo las rutas de Bolívar, se internó en los manglares del Pacífico, en los de Ciénaga de la Virgen, en Cartagena. Su vida periodística recoge más de 1.500 columnas, reportajes y crónicas.

 

Alfredo Molano creyó en un país en paz, trabajo por las víctimas hasta el último momento de su vida.  Recordemos que nació en Bogotá en 1944, se preparó en la Universidad Nacional en la facultad de sociología. Publicó más de treinta libros, estudió los orígenes de las Farc, el problema del narcotráfico y los conflictos de la tierra, recogiendo siempre los testimonios de víctimas, combatientes y desplazados por la violencia. resultado de su constante inmersión en las zonas rurales más afectadas por el conflicto armado colombiano y algunas de las más olvidadas del país, tales como la selva del Guaviare, los Llanos Orientales o los territorios del Pacífico.

Recibió en 2014 el Doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad Nacional que compartimos a continuación, y en 2016 el Premio de Periodismo Simón Bolívar a la Vida y Obra.

Discurso Alfredo Molano (1944-2019) #HonorisCausaUN | (Q.E.P.D) – YouTube

Su extensa obra estuvo marcada por personas como Camilo Torres, de quien en los sesenta aprendió a estudiar la violencia como “una forma de participación”.

Así lo explica en el prólogo de la segunda edición de “Los años del tropel”, publicada por primera vez en 1985. A partir de su crónica sobre los bombardeos de El Pato (Huila), se dio cuenta de que había que “dejar de tratar la violencia como una patología para verla desde adentro, desde el ojo y desde el corazón de sus protagonistas y de sus víctimas, que por lo demás siempre son los mismos”.

En sus recorridos entendió que los diversos matices de la tragedia y los eventos humanos no podían enclaustrarse en una mirada taxativa o “científica” de la realidad. Su tesis de grado para la École Pratique de París, de la que fue alumno en los setenta, fue rechazada porque su tutor consideró que en ella no se sabía que era cierto y qué ficción y Molano, como siempre tomaba sus decisiones, les dijo a su tutor que no le cambiaria ni una sola palabra, así no se graduara.

Molano también se desempeñó como profesor en la Universidad de Antioquia. Estuvo influenciado por los trabajos del sociólogo Orlando Fals Borda y el filósofo Estanislao Zuleta (otras dos Serpientes Naranjas). Fue columnista y colaborador en medios como El Espectador, El País de España, Semana y Cromos.

Alguna de sus columnas más importantes en el Periódico El Espectador.

“El uso de todas las formas de lucha,

Hace médula en el sistema”

Alfredo Molano

Algunas de sus obras destacadas son: Trochas y Fusiles, Del llano llano, Desterrados, A lomo de mula,  De río en río, entre muchas otras publicaciones, conferencias, videos, entrevistas, artículos, programas de televisión y documentales que nos dejó este fabuloso sociólogo y periodista.

Es importante la aceptación de responsabilidades

Por hechos concretos, la verdad debe ser

Sólida, verificable y demostrable”

Alfredo Molano

En una de sus publicaciones “De río en río” es un aporte sumamente valioso a los estudios sobre los conflictos socio ambiental y una obra necesaria para conocer la riqueza del pacífico colombiano y los males que hasta el día de hoy aquejan a sus gentes. Sin duda, una lectura recomendada para aquellos interesados en comprender la relación entre violencia, etnicidad, política y extractivismos en tiempos de guerra, así como los dilemas de la construcción de paz territorial en escenarios de transición.

Uno de los libros que más queremos compartir con nuestros lectores es “Cartas a Antonia” que no es uno más de los treinta libros de Alfredo Molano Bravo, es una carta abierta a su nieta,  el mejor regalo que él pudo imaginar, esa niña que tanto amó: un diario íntimo en el que, carta tras carta, le cuenta la historia de su vida, sus viajes a pie, en mula, en canoa y en avión, por los ríos, las selvas, los llanos y las montañas de Colombia, hablando con su gente, escuchando sus historias.

Es, también, la historia de una pasión: la de un hombre que se forma en las ciencias sociales y en los libros para tratar de entender su país, y después de recorrerlo escuchando a los otros, gracias al poder maravilloso del relato, renuncia a la visión y al estilo acartonado y seco que le han impuesto los profesores y la academia, y descubre entre la gente su propia voz. Así se convierte en un escritor, “sacando los adentros de la gente en sus afueras, en sus padecimientos, su valor, sus ilusiones”.

“Cartas a Antonia” es como una sonata compuesta a tres voces: la primera es la del hijo ―Alfredo Molano Jimeno― hablando de la herencia de su padre y contando la historia de estas cartas que él empezó a escribir diez años antes de su muerte; la segunda es la de Alfredo Molano Bravo, el abuelo que cuenta a su nieta la historia de su propia vida y su lucha con la muerte; la tercera es la voz de Antonia ante las cenizas del abuelo, despidiéndolo en el cementerio.

Al final de la publicación, los editores agregaron dos documentos indispensables para comprender la vida y la obra de Alfredo Molano como sociólogo, como escritor y como periodista: sus palabras al recibir el título de doctor Honoris Causa que le otorgó la Universidad Nacional de Colombia – que compartimos el video con ustedes anteriormente –  y el Premio Simón Bolívar a la vida y la obra de un periodista.

 “Lo de los perros fue una metáfora que nos permitió volver a hablar de los miedos. Esos mismos que por la noche, cuando ya todo está en silencio y las luces se han apagado, saltan sobre mi cama y mi almohada, me cercan, me paralizan y se llevan mi sueño entre sus fauces. Al miedo, le decía yo a Antonia, hay que mirarle la cara. A los perros hay que mirarlos a los ojos, a la muerte también”  Extracto del libro “Cartas a Antonia”.

Ampliamente valorado y apreciado por los lectores, fue criticado por ser “poco ortodoxo” y por carecer de “objetividad”. Su obra, sin embargo, trata de permanecer siempre atenta a los latidos de las voces y las tierras desconocidas. Tras su muerte hubo múltiples declaraciones en redes sociales.  El fotógrafo Jesús Abad Colorado, que también ha recorrido el país escuchando diversos testimonios de la violencia,  dijo en su cuenta de Twitter:  “Gracias maestro y amigo Alfredo Molano por ser el tejedor de sueños y palabras de hombres y mujeres del campo profundo que conocimos de tu mano”. Por su parte, la escritora Carolina Sanín dijo: “Qué triste noticia la muerte de Alfredo Molano. Gratitud duradera por los territorios físicos que mostró en su obra y por los caminos literarios que con ella abrió. Que sea la paz para él, y que en Colombia se abra campo la paz por la que trabajó”.  

Siempre recordaremos a esta gran persona, que aporto tanto a la paz de nuestro país y camino incansablemente nuestro territorio en busca de encontrar los relatos de las personas que vivieron en carne propia la violencia para poder de alguna manera hacer escuchar sus voces y experiencias.

¿Cómo me ven a mí? A mí  me identifican mucho con la izquierda.

 Me identifican con la izquierda y por lo tanto suponen

que soy partidario de la guerrilla y en realidad soy partidario de la paz.

Alfredo Molano Bravo

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