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Turismo

El fascinante viaje de vacaciones por Atlanta, Estados Unidos

Luego de varios días de descanso en Colombia, y de pensar si escribir en primera persona, decidí sentarme frente a la pantalla de mi portátil para contar la historia de este viaje que me permitió compartir gratos momentos con aquellos amigos que, en su diario vivir, gozan de las maravillas dadas por Dios en los Estados Unidos de América.

Como estaba previsto, el vuelo despegó de Cartagena, al norte de Colombia, el pasado 24 de diciembre de 2019 con conexión en Fort Lauderdale. Posteriormente, aterrizó en Atlanta, en el estado de Georgia, sin contratiempo alguno, tras 8 horas y 29 minutos de viaje.

Una vez pisé suelo estadounidense en Atlanta, recordé aquella película de nombre Selma, en donde se narra la historia de Martin Luther King. Por un momento, quedé ensimismado remembrando las escenas dramatizadas de hechos que ocurrieron en este mismo lugar.

El horizonte había cambiado completamente, quedaba atrás el trópico seco de Valledupar y me recibía el frío penetrante de Atlanta. Caminé un par de minutos y, una vez llegué a la sala de espera del aeropuerto, las ansias se multiplicaron por tres. Al ver a mis anfitriones, me acerqué para abrazarlos y darles ese tris de calor que aún guardaba mi cuerpo.

Laura Calderón y Freddy Oñate me recibieron con la felicidad que es característica de nosotros los colombianos; un distintivo que nos hace resaltar en cualquier lugar del mundo. La bienvenida me fue endosada por sus familiares y amigos cercanos, quienes se reportaron una vez supieron sobre mi llegada. En ese mismo momento me percaté de lo espectacular que sería estas vacaciones.

Un sinnúmero de lugares emblemáticos ofrece esta ciudad que se mantiene erguida las 24 horas. El antiguo corredor ferroviario de Ponce City Market, localizado en uno de los edificios con más historia de la metrópoli, es, sin duda, una visita obligada para los turistas que, de todas partes del mundo, visitan Atlanta.

Otra parada imperdible, especialmente para un periodista, involucró el recorrido por el moderno centro que alberga las principales salas de redacción y estudios de noticias de CNN, una de las cadenas de televisión estadounidense más importante. La antesala perfecta para la visita al Downtown de Atlanta, donde se encuentra ubicado el Parque Olímpico del Centenario, construido para celebrar los Juegos Olímpicos en 1996.

Durante el recorrido por este lugar, que diariamente recibe a millones de visitantes, tuve la oportunidad de fotografiarme en la Fuente de los Anillos, donde chorros de agua interactivos se mueven al compás de la música. Además, se observan las banderas de todos los países que han sido sede de los Juegos Olímpicos. Después de un largo recorrido por el centro de esta ciudad estadounidense, finalmente llegué al World of Coca-Cola. Allí tuve tiempo para tomar un par de fotografías y conocer un poco más sobre la bebida más famosa del mundo.

Al día siguiente, y después de recuperar las fuerzas invertidas en el primer día de aventura, llegué a la ciudad de Helen en Georgia, donde se encuentra una réplica de un pueblo de los Alpes Bávaros del sur de Alemania. En este lugar que estaba repleto de turistas, pude encontrar tiendas especiales de artesanías hechas a mano y productos importados de Alemania en donde la cerveza europea y los bailes tradicionales atrajeron mi atención.

En el tercer día de mi visita a los Estados Unidos, tuve el placer de visitar Nashville, atravesando el estado de Tennessee. Allí conocí a dos paisanos: Mauricio Orozco y Jorge Luis Fernández. Ambos plantaron raíces en estas tierras donde se han forjado un gran futuro.

En este hermoso lugar, también conocido como la Ciudad de la Música por su importante industria discográfica especializada en el género Country, pude recorrer con mis amigos Sandra Machado y Freddy Oñate, El Partenón de Nashville, una réplica a escala del icónico lugar ateniense.

Me reencontré en este viaje con unos amigos, en cuya vida Dios los ha bendecido grandemente, y a quienes había conocido en Valledupar, donde ellos ejercieron con profesionalismo y dedicación el periodismo.

Gracias a ellos y a todos los compatriotas con quienes compartí en este viaje de fin de año por el cariño y la atención que cariñosamente me brindaron.

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