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Macondo Naranja

La política y la pringamoza son la misma cosa

Escrito por Yarime Lobo Baute @YarimeLobo

En los tiempos de la cometa del Macondo de mi alma, los días transcurrían con la intensidad propia del que pareciera vivir siete intensos días de creación vertidos en un día a la vez. Sólo bastaba subir a la tapia de las casas inacabadas para elevar un poco más el ángulo de la mirada y avizorar aquel horizonte del vasto bosque seco que cual falda vestía las laderas de la Sierra.

Así era el lugar en que crecí, un barrio a las afueras del Corazón del Valle del Cacique Upar, formado por casas que se contaban de memoria y un puñado que no pasaban los dedos de las manos a las cuales el producido de la cosecha del momento no les permitió a los dueños cumplir la misión de construir su casa hasta el final y así, abandonadas a su suerte, eran tomadas como espacios para jugar. A ese barrio lo bautizaron con el apellido de un obispo renombrado y querido en esos días: Villalba. Metido estaba en aquel entonces entre los montes que estriban los inicios que dejan ver en perspectiva la silueta imponente de una sierra que suelen decir que pertenece a una santa de nombre Marta y cuyo perfil pareciera estar tallado boca arriba en la serranía.

Aquel bosque de apariencia inerte y otras veces con tonos vida, parecía una pintura de paisaje cuyos matices alternaban su colorido de acuerdo a la fecha de calendario: unas veces del color de las semillas, otras veces con tonos esperanza, los tonos secos permitían ver con la puesta del sol esas liebres de monte, ligeras y versátiles, saltar a lo lejos, en otros costados se veían iguanas y especies similares a las que se les llamaban lobitos, todas ellas se movían alegres o tal vez en alerta escabulléndose quizás de aquella otra especie que se arrastra y solíamos llamar la “Rabo Seco”, o en otros casos huían de aquella que la cola le sonaba cual si fuera guacharaca o de pronto de la “Boquidorá”. Eran muchas las especies vivas mimetizadas en ese bosque de apariencia estéril, estaban allí y eran muchas que sigilosas pernoctaban, cohabitaban juntas ese espacio que algunos llamaban “monte” y otros “lotes de engordar”.

El punto aquí era que en ese lugar nos atrevíamos a ingresar huyéndole a los cables de los postes de la cuadra para, desde el punto medio y bien distante del cableado, hallar las mejores brisas que nos permitieran elevar nuestras cometas al infinito cielo, ¡era mágico hacerlo! e increíble que al recordarlo me asombre pensar que había algo poderoso que permitía ingresar a ese bosque: El tremendo anhelo de levantar nuestras cometas para verles en lo alto como un punto del que se desprende una cola divida en partes coloridas (trapos viejos) que se mantenía y sostenía de la pita que salía del centro de su pechera y cuyo polo a tierra eran esas manitas infantiles que empuñaban y maniobraban con determinación sin temor a las torpezas o destrezas propias de los años, era maravilloso ver esa larga cola contonearse cual si quisiera coquetearle y besar derechito ese alto cielo, eso era más que un motivo y razón suficiente para espantar los miedos.

Había un detalle, así como esa especie de fauna que se arrastra y sus rabos parecieran secos o sonajeros, allí también había una especie de la flora que aunque sus tonos parecían del color de la esperanza, no era otra cosa que una hoja aterciopelada que al tocarla te hacia vivir una intensa picazón que al rascarte te sacaba las lágrimas y producía hinchazón, era conocida como la Pringamoza.

Era increíble el poder de división que ejercía la pringamoza cuando alguno llevado por el deseo de tener el mejor lugar de aquel monte y así elevar en mejor posición su cometa echaba mano a la pringamoza para pringar con la pelusa de sus hojas a todo aquel que se atreviera a meterse en los espacios que éste consideraba suyos y solo compartía con aquellos que aceptaba en su reino personal. Los que estaban fuera de ese reino les tocaba conformarse con otro espacio de ese monte y mascarse el sinsabor de someterse al juicio y parecer de aquel que lo único que tenía era adjetivos hinchados y una pringamoza empuñada para amedrentar al que se atreviera a decir lo contrario. Lo bonito del asunto es que una vez elevada la cometa no había pringamoza que valiera, elevarla activaba un sentimiento libertario que hacia olvidar cualquier afrenta.

Así las cosas, y trayéndolo a tiempo presente, hoy la política y la pringamoza parecieran ser la misma cosa, es increíble el poder de división que ejerce entre unos y otros, la capacidad de crear ronchas y ardores que traspasan el tiempo electoral llegando a convertirse en una pandemia cíclica de nunca acabar. Observo cómo ayer ese Bosque Seco, inundado de nativos de diversas razas, tamaños, credos y banderas que quieren volar a costa de lo que sea su cometa personal, se forman combos por aquí y por allá con ese fin, pero en el propósito se desdibuja la misión volviéndose elucubraciones que persiguen impedir que otros sus cometas puedan subir, se forma entonces una batalla campal donde la pringamoza es el arma letal, cada combo coge y arranca energúmeno aquellos tallos para sacudir sobre el otro la pelusa que sonroja y enardece lo cutáneo, es un espectáculo dantesco, donde todos se bañan cual carnaval de unos polvos distintos a los de la harinapan, estos son los que hacen sufrir, nada menos y nada más que los polvos pica pica. Los observas esta vez en silencio, bajas la mirada impotente y no puedes evitar ver aquellas cometas, que yacen pisoteadas a la espera de elevarse.

Me pregunto y te pregunto: ¿Acaso el fin que buscamos todos no es elevar nuestras cometas? ¿No es suficiente para todos este espacio? ¿A qué equivale elevar nuestras cometas en tiempo presente? Acaso no anhelamos todos ser una sociedad libre, compuesta por personas libres, que saben resolver los problemas que plantea la convivencia colectiva? ¿Acaso elevar todos juntos nuestras cometas no equivale a ese quehacer ordenado en pro del bien común que a todos nos asiste y queremos persista?

¿Cuándo será ese “cuándo” en qué se unifique el latir de los tonos esperanza que trasciende los colores de los combos que se parten a la derecha o a la izquierda y viceversa? ¿Cuán delicioso y maravilloso sería comprender desde adentro y a consciencia que seremos uno si empuñamos y soltamos por los aires esa cometa de mágicos colores surcando y buscando besar derecho la esencia del cielo abierto?

El día que logremos entender que el asunto es por ahí, la división y exclusión cesará permitiendo ver en ángulo de elevación la omnipotencia, omnisciencia y omnipresencia de ese techo que a todos nos cobija, ese día de seguro veremos el radiante sol iluminando los colores vibrantes de todas esas cometas que lograron elevarse y se hicieron una sola con el llameante lucero que señorea el Universo entero. ¡Esto no se queda aquí!

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25 comentarios

  1. Yo tengo un palito de pringamosa, para transplantar y reproducir, estoy pensando a donde lo úbico. Para seguridad.

  2. Como dice el disco no volverán los tiempos de la cometa ….y cada cual esta defendiendo como mejor le parezca su territorio o política

  3. Nada diferente a muchas acciones humanas cuando de subir se trata.
    Un abrazo infinito.

  4. Felicitaciones x tan hermosa obra Yari. Me encanta la combinación de colores q manejas y el sentido q manifiestas en las mismas. Bendiciones del cielo para tí siempre amiga.

  5. Yarime que Dios siga bendiciendo tu mente tu corazon,Que sigas desbordando arte y belleza con tus manos privilegiadas. Un abrazo fuerte.

  6. Hija, Tus recuerdos me remontan a esos juegos de los tiempos de la Cometa. Yo como madre siempre expectante e inquieta porque los peligros siempre acechaban, como es natural los bichos, y culebras eran nuestros visitantes e inquilinos, gracias al Todopoderoso nunca ocurrió nada que las afectara, tu descripción y relato indudablemente es parte de tus vivencias que de alguna manera nosotros como padres quisimos que nuestros hijos disfrutaran de la Naturaleza, porque así lo quise yo, para verlos crecer con el mejor entorno y espacios, y se relacionaran con magnificas personas como lo eran nuestros vecinos y amigos. El arma peligrosa que usaban para su defensa en el terreno de juego es muy chistosa, y la comparación que haces o emulas con la política es la más acorde porque infortunadamente esa actividad ha tenido un giro en su verdadera esencia que en vez de ser como lo define su nombre para prestar y ayudar a su zona y prójimo, se convirtió en la más cotizada y costosa porque su interés no es otro que “saquear y asaltar ” tanto al fisco, Instituciones y personas. Te animo a que sigas el camino de las letras el arte y todo lo bello que te brinda nuestro Padre Celestial que te dotó de todos esos dones. Dios te bendiga .

  7. Muy triste ver cómo el Valledupar de ensueño muy bien descrito por ti, se haya convertido en un nido de delincuencia y microtrafico además de pérdida de costumbres

  8. Excelente esa es la realidad que se vive en todos los ámbitos cada vez que se inician las elecciones no aprendemos de lo que nos indica la historia con esas posturas, por otra parte los recuerdos de los juegos de esa época en casi todos los pueblos de nuestra región son iguales,felicitaciones

  9. Felicitaciones me gustó mucho el relato, comparando la política con esa planta silvestre como es la pringamosa que todos los que tuvimos la fortuna de nacer en el campo podemos entender los efectos de esa planta cuando se topa con ella en forma deprevenida.
    De verdad como dices en el último párrafo si todos y todas entendieramos eso que tu planteas en tu escrito y que muchos de nosotros comentamos los amigos y personas que se atreven a tocar el tema sin la prevención de ser atacados por qué no esta con una u otra bando. Pero es cierto como nos despedazamos como sino pertenecieramos a un mismo territorio y como si unos y otros no buscarán el mismo fin

  10. Pintas con palabras, recuerdos inolvidables de nuestra niñez. Y reflejas con las mismas la realidad política que nos circunda.

  11. Me produjo nostalgia y si logra producir algún sentimiento es bueno! es mi opinión sin pretender ser critica literaria, está bien logrado no es indiferente logra recuerdos, yo me acorde de mi pueblo Gaira, había cometas y pringamoza.

  12. “Elevarla activaba un sentimiento libertario que hacia olvidar cualquier afrenta”. Que gran análisis haces mi apreciada Yarime Lobo Baute sobre este presente político que es opaco por el cielo oscuro que hoy nos acompaña, ese cielo que se empecina en no abrir sus espacios azules para que todas las cometas vuelen y dejen ver sus colores alegres surcar los espacios. Que más quisiera yo que la pringamoza se pudiera usar en las mentes absurdas y obtusas que solo piensan en su espacio para elevar la cometa. Dejando sin opción a quien en la política tienen tanto por dar. Gracias mi querida artista, esa pluma fina, como tu sonrisa y ese corazón radiante; además del arte que desprende mil colores de tu pincel y paleta alegran mi alma. Gracias!! Sólo Eso.

  13. Imposible no evocar la canción de Fredy Molina “Los Tiempos de la Cometa”: No volverán los tiempos de la Cometa, cuando yo niño brisas pedía a San Lorenzo, mariposa en la malena, revolotean! ¡Son recuerdos!

  14. Mi querida Yarime, leer tu columna me eleva a nuestro Gabo, te vas metiendo en una historia q se intensifica las ganas de saber el final. Eres una Artista en todo el sentido de la palabra, estoy orgullosa de ti amiga Para terminar te comento q cuando aprendamos q la política es el don de servir a la comunidad, dejara de ser como la pringamoza, mientras….. nos mataremos los unos con los otros por intereses personales

  15. Todo lo social es la recompensa de la política qué con creencias, con recompensas o con ignorar al bagazo poco caso y al otro poca atención, con ignorancias o por venganza sin sentirse mal, por el cinismo de la hipocrecia que tanto daño le han hecho daño a la humanidad. Cuándo tienes la abundancia de la suerte te sobran los amigos, los aduladores, los amores por montón y en cambio en la mala del pasado tiempo nadie te dio la mano, nadie jugo a tú favor, por eso la pringamoza, la política y la suerte siempre juegan a favor de cada interés, cuánto vales, nadie te mira de frente a tú cara, porqué lo qué vale es lo que tenés, a mí me interesa, qué con cinismo lo buscó, sí no tengo nada valgo nada, por eso nadie me tiende la mano. Maflye.

  16. Imposible no remitirse a la dulce e inocente infancia con sus coloridos sueños de volar, sus aventuras temerarias y gajes propios de la libertad infantil: el escozor por tocar una planta, los corrientazos en cadena abrazados a un poste de luz con cablecitos pegados o la persecución de un perro. Hermosa semblanza Yarime, y esa porción de historia sobre el barrio Villalba en sus inicios también. Si quienes dirigen los destinos de una ciudad o un país, fueran como niños, estaríamos más cerca de la igualdad y la justicia. Servir con decencia sería la premisa y no ser el lobo más astuto en la estepa política.

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