
Escrito por Enrique De Luque Palencia @luquepal
La vida es cíclica, la naturaleza de igual manera, el amor como componente esencial en la relación de los seres humanos no es la excepción, tiene el también su rotación, ciclo o transformación, que por ser intangible solo las vivencias te permiten identificar su dinámica y adaptares a ella.
El sol gira alrededor de la tierra y en su recorrido nos regala luz, sombras, que se repiten una y otra vez, nunca iguales, jamás similares, los momentos, los instantes son diversos, el tiempo no se paraliza. Cada giro nos conlleva a una nueva experiencia que fortalece el conocimiento, afianza el aprendizaje, llega la sabiduría y con ella mejora el recorrido, las cargas comienzan a ceder, se necesita de mucho tiempo para realizar este relato de las estaciones y el amor. Primavera, verano, invierno y otoño, todo pasa y vuelve a renacer.
La naturaleza en su sabiduría así lo entiende es por ello que se acomoda, se adapta a los avatares de los tiempos con su evolución acelerados por su mayor depredador el hombre, que, aunque atente contra ella por amor lo acoge en su seno, lo amanta, lo cría, lo reprende, lo consiente, lo obliga, lo somete, pero nunca jamás lo deja de querer.
Mujer ¿qué eres tú en el ciclo del amor? Si la vida tiene sentido cuando se ama, sin luz, sin sombras, sin depredadores, sin etapas, más bien con un sentimiento estable eterno gravado en los confines del alma, habitando su propio universo dueño de su naturaleza.
Hermoso sueño metafórico que es posible escribir acudiendo a la paciencia como la mayor virtud del que sabe esperar sin angustias. El ciclo del amor es como el de las estaciones, inicia florecido y, a ratos árido, seco, agrietado, sediento, ansioso por ser regado para reanudarse, pero no es así, llega el invierno se congela todo, no se siente nada es como detener el tiempo, todo es noche, todo debería acabar allí, sería fácil de esta manera, pero no sucede, no funciona así, por que llega suavemente el frio; pasamos de la rigidez al sentir, al latir, es como pasar de la sombra a destellos de luz que algo nos deja ver y cuando ya no hay credibilidad, solo mucho frio, renacen las flores, retorna la vida, el proceso del amor comienza otra vez, jamás se suspende es tan complejo de comprender. Los que lo entienden, viven el amor eterno disfrutando de las fases sin separarse con la seguridad que da la experiencia. Fracasan los que se desesperan, intentando vivir el amor en una sola fase; la primavera, como suceso ideal, sin saber que es impajaritable vivir sin sentir las etapas, que van: del calor al congelamiento y del frio a lo florecido.
En donde inicia tu proceso de amor mujer, que aún no logro entender, si en todas las estaciones tu no me permites desfallecer, es tanta la intensidad de tu pasión, que en la penumbra hay luz, en el frio calidez, en el verano rosas y en la primavera eterno amor. Dime tu entonces cual es el nombre de esta fase en nuestra unión, que razonando concluyo que rompe con todos los esquemas de la naturaleza y de la estructuración del ser.
