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Así opinan

Que siempre existan ángeles en defensa de la discriminación

Por: Liliana Vanegas Romero

Ella camina con la frente en alto. Su estatura hace que pocas veces pase desapercibida. Sin embargo, durante años aprendió a destacarse incluso, cuando muchas miradas y comentarios intentaban opacarla. Su nombre es el de una mujer que decidió existir tal como es, esquivando que la minimizaran e instrumentalizaran su cuerpo y su vivencia.

Es Yuliana Ángel Sanabria Ospino y aunque su historia no empezó entre reconocimientos y aplausos hoy su labor es trabajar por la defensa de las mujeres en todas sus diversidades, alzando la voz por el restablecimiento de quienes se dedican a las actividades sexuales pagas en el Caribe colombiano.

Mujer afrocaribeña, que impulsa su liderazgo desde la vivencia de una madre trans en Bogotá, como lo es, Diana Navarro Sanjuán, quién se reconoció “negra, marica y puta”, palabras disruptivas que sonaban en la sociedad moralista, pero que a la vez, abría puntos de debates de reconocer las otredades. Es ahí, en donde Yuliana, continúa con el legado de esta experiencia social, en defensa de los derechos de los que carecen de voz.

Y sin mucha experiencia social, en sus inicios, ella crea el empoderamiento a la defensa y al restablecimiento de los derechos, particularidades que le forjaron su carácter, templanza y firmeza para que otras personas no sean víctimas de señalamientos.

Nació en San Juan del Cesar, sur de La Guajira, su padre fue asesinado antes que ella naciera, su mamá, padrastro y hermanos decidieron vivieron en Valledupar y en el año 2002, fueron acechados por la violencia del conflicto armado. Por miedo, su familia decide trasladarse a La Guajira y emigró luego al vecino país de Venezuela, esquivando a la muerte y buscando mejores oportunidades retornando a Colombia previo a su mayoría de edad en donde avanzó en la construcción de su identidad de género, proceso que no le fue fácil en medio de la circunstancia social que señala esta región colombiana.

Los ángeles que apoyan

Este enero cumplió un año en el que, según ella vivió uno de los episodios más denigrantes y discriminatorios de su vida, el señalamiento por parte de un profesional de la salud que se negó a llamarla por su nombre y, al contrario de esa atención médica que ella esperaba encontrar, recibió una vulneración a sus derechos.

Uno de los ángeles para el proceso judicial fue la corporación Caribe afirmativo, en cabeza de Wilson Casteñeda y, la jurídica Beatriz Mejía, quién avanzó en su defensa, en febrero del 2025 se conoció el fallo que marcó un precedente en la defensa de los derechos de las personas trans en Colombia, “el Juzgado Quinto Civil Municipal de Valledupar falló a favor de Yuliana Ángel Sanabria Ospino, quien fue víctima de discriminación en la E.S.E. Hospital Eduardo Arredondo Daza, sede CDV.”

La decisión protegió los derechos fundamentales de Yuliana a su identidad de género, dignidad y libre desarrollo de la personalidad. Como parte del fallo, el hospital Eduardo Arredondo Daza y la empresa Perfilando S.A.S. debieron presentar disculpas públicas en sus instalaciones y en la página web.

Esa historia la llenó de más argumentos para seguir defendiendo a todas las mujeres, a seguir alanzando su voz como lideresa trans en el departamento del Cesar para que episodios como el que ella vivió no se vuelvan a repetir.

Un informe de la Comisión de la Verdad precisa que, las mujeres trans en Colombia han sufrido por mucho tiempo rechazos y discriminaciones que pasan en la mayoría de sus núcleos familiares, en los lugares donde residen e incluso, en sus entornos laborales, por no ser “mujeres tradicionales”.

La ONU Mujeres precisa que solamente 67 países cuentan con leyes contra la discriminación de género en las prácticas de contratación y ésta también es una forma de violencia discriminatoria en entornos laborales.

Yuliana Ángel desde hace 10 años, tomó además las banderas del activismo político, obteniendo su primer espacio de participación en el Consejo Consultivo de Mujeres de Valledupar, por el sector del trabajo sexual, órgano consultor que alberga a 25 expresiones organizativas de mujeres en defensa de la discriminación, allí ella ocupó un asiento alzando al voz por un sector que sigue siendo señalado, las prostitutas.

“Yo seguiré alzando la voz, nada sobre nosotras sin nosotras, nada sobre las putas, sin las putas”. Esa es la frase que ella como mujer que ejerce liderazgo social repite, está basada en el movimiento Paraguas Rojo, símbolo internacional de la lucha por los derechos, la dignidad y la seguridad de las trabajadoras sexuales del mundo.

Su lucha ahora tiene un propósito claro: que ninguna persona vuelva a sentir que debe ocultarse para ser aceptada. Porque, como suele decir cuando habla en encuentros comunitarios, “nadie debería pedir permiso para ser quien es”.

Así, entre recuerdos difíciles y pequeños triunfos cotidianos, su historia se convierte en una crónica de valentía: la de una mujer trans que pasó de ser víctima de discriminación a convertirse en una voz que exige respeto, dignidad e igualdad.

Yuliana, quien de manera incansable se recorrió el departamento del Cesar, no como candidata si no haciendo pedagogía electoral y acompañando a mujeres de la región, para reiterar que ejercer el derecho al voto debe ser un compromiso que siempre se debe cumplir, sin presiones ni sometimientos.

En la actualidad forma parte del ministerio de La Igualdad, en Colombia, es una de las encargadas de hacer pedagogía, de contar a los demás que con amor, pasión, compromiso y defensa de quienes siguen enfrentando la exclusión y el prejuicio siempre habrá ángeles en contra de todo tipo de discriminación.

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