
Hoy la vida avanza a una velocidad abismal, como el flash cuando obturas la cámara, esa misma velocidad que hace que los individuos deseen tener cosas al instante, mágicamente sin ningún esfuerzo, generando dopamina, hormona de la felicidad, de manera ligera, difusa, efímera, al precio que sea, al final una sensación engañosa, reflejándose en una constante individual egoísta, una carrera de alta competición donde prevalece quien más aparece y se disfraza de un hombre feliz.
En un mundo paralelo conocido hoy como la virtualidad a la cual se accede a través de un ordenador o un celular, también existe un modelo de felicidad, aquella dibujada artificialmente, que posibilita las relaciones sociales y nos conecta a través de aplicaciones a una forma de vida automatizada de manera inteligente e irreal, con redes que haciendo gala a su significado encadenan al ser, creando riesgos inminentes que dejan huellas indelebles en el alma, en la mente, en los corazones, convirtiendo la vida cotidiana en un escenario de competencias innecesarias, donde confluyen la envidia, inconformidad , falta de aceptación consigo mismo, con la familia, tu ciudad, tu raza, la patria, tu aspecto; experimentando al final el ocaso, la oscuridad , la bipolaridad, autoeliminación, dependencia, adicción conocida como la nomofobia, pero hoy la gente vive así, todos distraídos en lo banal y eso es lo normal, moderno y actual.
Sinérgicamente actuando como cocreadores nos topamos con el consumismo, la publicidad, el afán del dinero, la burguesía, el estatus, la armonía y belleza del cuerpo al precio que sea, el fin justifica los medios, la moda, la música, las drogas, el alcohol y las tendencias que mueven al mundo, distractores que condenan el pensamiento, descomponen el tejido social, te alienan, te hacen sucumbir; perderte en la ansiedad es común, mirando el pasado, sin el cielo abierto, sin esperanza, fríos, moles de piedra que ni el agua permea; este fenómeno mal llamado ¨GENTE FELIZ¨ , no tiene condición social, crea nuevos patrones de conducta individuos en cuerpo ajeno, heridos en batalla, lastimados por lo que pudo haber sido y no fue, dejando entrever que en su interior existe una lucha incesante donde todo me es licito más no todo conviene, en el deseo por el ser y querer tener, aquí cohabitamos todos; reafirmando que ser feliz es hacer una nueva versión tuya, porque el estuche con el que naciste vino defectuoso y eso te hace sufrir.
Hoy esto está a un clic a un toque, el celular …desplegando en la pantalla una constelación de estrellas, de gente feliz, comandados por los nuevos lideres conocidos como influencers; un océano presumido de sí mismos, de amores eros, egocéntricos, narcisistas, pero al final es lo que hay y lo que sacia ese anhelo de ser felices, todos somos parte del sistema y escapar a sus encantos no es nada fácil, ¿es injusto el mundo?, ¿es la vida un juego con partidas difíciles de jugar? Vence quien descubre la forma sencilla de ganar y este es el reto detenerte a observar lo que tienes, el regalo de un presente que no disfrutamos, dejarnos sorprender por la magia y el éxtasis que produce un sitio nuevo que visitas, el aire que acaricia y desordena con su suave resonar tu cabello o el mínimo crepúsculo de la piel que se eriza, capturar el paisaje no con un selfie sino grabarlo en tu mente sensorialmente recreándose en el deleite que produce lo que encuentras ahí, una pequeña muestra del universo; la felicidad traducida en el valor de las pequeñas cosas.
Una vida sencilla que el hombre en su afán desmedido por ser, por no mostrarse vulnerable, dependiente de otro, ha vendido su libertad complicando todo a sabiendas que la vida es bella, porque todos nacemos con un propósito, con una misión concreta por descubrir, los talentos necesarios para subsistir, los colores para transformar lo existente y en la diversidad, compartir este espacio que nos fue entregado para ser administradores fieles con dominio de si, una vez lo puedas equilibrar podrás volar, correr y navegar en cualquier campo en cualquier dirección libres sin ataduras, esquemas o rótulos, disfrutar la vida sin que te afecte la vida de los demás, guardando la caridad, la tranquilidad, el amor, la esperanza de que la humanidad siempre se reinventa, siempre una y otra vez muy a pesar que exista un germen antagonista en toda la historia, la vida prevalece, por eso es importante volver a la génesis disfrutar de lo existente sin que el lado obscuro y perverso nos gane en el intento.
Razón tuvo José Álvaro Osorio Balvin más conocido por su nombre artístico, J Balvin, cuando decidió parar, en 2021, el hijo de Medellín se tomó una pausa musical que se prolongó hasta por casi tres años. Durante ese tiempo se alejó de las redes sociales y se concentró en como él dice “sanar sus demonios”. Un artista muy querido, a pesar de estar en la cúspide de su carrera enfrentó muchas complicaciones, criticas, ataques por su canción “perra” a dúo con la cantante Tokisha, por su contenido machista; la controversia con el artista de Residente calle 13, lo llevó a alejarse de los medios, la industria musical le dio la espalda, provocando un deterioro en su salud mental, por lo que decidió tomar una pausa de los escenarios y las redes sociales con el fin de reflexionar.
El escritor colombiano, Mario Mendoza zambrano, Galardonado con el premio nacional de literatura, en varias ocasiones ha sostenido posiciones firmes frente a los movimientos actuales de las redes sociales, así como el autorretrato conocido como el selfie, lo cual lo define como la autoveneración, narcisismos patológicos, como una enfermedad mental generalizada, todo el mundo está pendiente de sí mismo, ¡¡el culto al yo!! Generando ególatras sumamente peligrosos. Expone que la cámara fotográfica de nuestra generación estaba diseñada para lo exterior, para los otros, para el mundo, el obturador y las mismas partes de la cámara; concluye que la lectura es el arma, una forma de resistencia a estos comportamientos, pues no puedes voltear el libro para ir hacia ti mismo, se trata de viajar y encontrar otras historias con otros personajes.
Les propongo una cosa. ¿Qué tal si nos ponemos en modo avión? seremos conscientes entonces que la virtualidad jamás superará la realidad, hoy te invito: será mejor degustar una suave, deliciosa y aromática taza de café, mientras charlas, ríes con amigos frente a la majestuosidad del ocaso del sol, viendo a los ojos a quienes amas, sintiendo la suave brisa de verano, compartiendo ese lenguaje corporal que no miente, descubriendo que es posible el encuentro de la felicidad, donde habita la gente que quizás sea feliz verdaderamente donde coexisten los rostros de los pequeños que aunque con poco, son los más ricos porque han descubierto la magia de lo que es ser gente Feliz.

