Política
Cabal responde con serenidad a polémica acusación de María Claudia Tarazona

La entrevista de María Claudia Tarazona, viuda del senador Miguel Uribe Turbay, generó controversia nacional tras afirmar en RCN que la senadora y precandidata presidencial María Fernanda Cabal la habría amenazado durante un abrazo en el funeral de su esposo.
La acusación, realizada semanas después del sepelio, llega en un contexto sensible: el duelo de la familia Uribe Turbay y la coyuntura política del Centro Democrático, donde Cabal es una de las aspirantes más fuertes a la Presidencia.
Ante los señalamientos, la senadora respondió con un comunicado en el que negó categóricamente lo dicho por Tarazona y expresó su sorpresa:
“Quiero reiterar, con total transparencia, que ningún comentario que haya sido transmitido por la señora María Claudia provino de mí”.
Cabal explicó que portaba un micrófono adherido a su ropa porque había hecho una grabación minutos antes, como suele hacerlo en sus labores parlamentarias. También aclaró que su presencia en el Capitolio fue exclusivamente para saludar con respeto a la familia Uribe Turbay en medio del dolor.
Dudas razonables
El señalamiento de Tarazona plantea más preguntas que certezas:
- Si fue una amenaza, ¿por qué el encuentro terminó en un abrazo y una sonrisa?
- ¿Quién amenaza rodeada de personas y con un micrófono encendido?
- ¿Dónde está la amenaza concreta que se denuncia?
- ¿Por qué el tema surge semanas después del funeral y no en ese mismo instante?
- ¿Quién se beneficia si la imagen de la precandidata más fuerte del uribismo se golpea en plena campaña?
Una respuesta con decoro
En lugar de confrontar, atacar o escalar la polémica, Cabal optó por una postura clara y sobria: negar con transparencia lo dicho por Tarazona y reafirmar su compromiso con la política desde la verdad y la honestidad.
Su reacción, marcada por serenidad y respeto, contrasta con la controversia y plantea una reflexión más profunda: ¿se trata de un malentendido en medio del dolor o de un intento de usar el luto como herramienta política?

